"Fracaso y Recuperación" - Y como aplica a la odontología

Esta entrada no es relacionada a la periodoncia directamente, pero sí es relacionada en cuanto a las decisiones que uno como persona toma.  Ya sea con uno mismo, o como médico, abogado, enfermero, músico, o lo que sea.  Uno de los mejores ensayos que he leído últimamente se titula "Failure and Rescue", por Atul Gawande para The New Yorker. Recomiendo que lo lean.  Coloqué varios "extractos" traducidos al español para su disfrute. El punto más importante es que en la vida hay que tomar riesgos.  Pero el no estar preparado para las consecuencias que puedan surgir es lo que traerá problemas.  Lo que ocurre luego de tomar el riesgo es lo que define a uno.  ¿Admites cuando las cosas salen mal? ¿Tomas medidas para corregirlas?

La diferencia entre el triunfo y la derrota no es la disposición de tomar riesgos, sino el dominar la recuperación.

Cuando comienzo una cirugía, o cualquier procedimiento, tengo que estar preparado para cualquier complicación.  Ya sea levantes de seno o regeneración, siempre puede haber complicaciones, y el uno poder sobrepasar esas complicaciones es lo que determina el éxito.

Como el Dr. Gawande muy bien menciona:

Cuando las cosas salen mal, tienden a haber 3 mayores obstáculos para evitar... 3 formas para fracasar en la recuperación:

  1. Escoger el plan inadecuado para resolver la situación
  2. Escoger un plan erróneo
  3. No hacer nada.

Podemos utilizar en ejemplo la cocina.  Si ocurre un incendio de grasa, echarle gasolina solamente empeoraría la cosa.  Soplarle al fuego sería inadecuado; Ignorarlo traería más problemas.  La tragedia del derrame en el Golfo es otro ejemplo.  Estaban todas las señales de que había algo mal, y decidieron ignorarlas.

En cirugía ocurre lo mismo, si se deja una gasa dentro de un paciente, esto traería complicaciones severas.  Ha ocurrido, y hoy día se toman muchísimas medidas de seguridad en las salas de operaciones para evitar este tipo de problemas.

En la odontología esto se tiene que aplicar constantemente, y es la responsabilidad del dentista educar al paciente.  Cuando nos llega un paciente (PACIENTES, NO CLIENTES: Cuidado con el que los mire de esa manera) pidiendo un "cap" o una corona, no es cuestión de preparar el diente, cementarla, y pa' fuera.  Hay que evaluar la encía, el hueso, los dientes adjacentes y oponentes, la oclusión, entre otros factores.  De la misma manera que si uno construye una casa en terreno fangoso esta se cae; si uno pone una corona en un diente no estable, esta fracasa.  Y a la larga, le cuesta más al paciente, al dentista, al seguro médico.

Como especialistas en la salud, es nuestro deber educar al paciente.  Tanto al paciente que escucha y tiene interés, como al paciente que no le interesa y quiere que se le resuelva todo a la velocidad luz.  A la larga, el responsable es quien toma la decisión, y hay que estar preparados para lo que venga.

De nuevo, el artículo apareció el 4 de junio de 2012 en "The New Yorker", se los recomiendo.